Cazadores Gigantes: La Estrategia de los Primeros Habitantes de América
¿Qué comían realmente los primeros seres humanos que pisaron el continente americano? Durante décadas, arqueólogos y paleontólogos han debatido si aquellos antiguos pobladores eran oportunistas que consumían cualquier recurso disponible o si, por el contrario, poseían una especialización muy marcada hacia la caza de animales de gran tamaño. Un reciente estudio publicado en la revista Science Advances ha arrojado luz sobre este enigma, revelando que aquellos grupos humanos que habitaron el continente hace aproximadamente 13.500 a 11.700 años tenían una clara preferencia por la denominada megafauna.
La investigación se basó en el análisis de 50 yacimientos arqueológicos ubicados en un vasto territorio que se extiende desde Alaska, en América del Norte, hasta la Patagonia, en el extremo sur de Sudamérica. El equipo de trabajo incluyó a especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN). Entre los participantes destacó el doctor Iván Pérez, investigador del CONICET en el Museo Histórico y Arqueológico “Ricardo Pascual Rosa” de Senillosa, Neuquén.
Una Pregunta Que Divide a los Especialistas
Durante años, la comunidad científica se ha enfrentado a un interrogante fundamental: ¿eran aquellos cazadores nómadas capaces de consumir una amplia variedad de especies, desde pequeños roedores hasta enormes mamíferos, o preferían centrarse en presas de gran envergadura? Para resolver esta cuestión, los investigadores no se limitaron a realizar un simple recuento de restos óseos, sino que idearon un enfoque mucho más complejo y revelador.
«Una forma tradicional para hacerlo es, sencillamente, contar la cantidad de individuos que encontrás de cada especie. La dificultad de ese enfoque es que pone en pie de igualdad a un mastodonte o un megaterio con una mulita o un tucu-tucu».
— Doctor Iván Pérez
Este planteamiento evidencia el principal problema de las metodologías clásicas: no es lo mismo una presa que proporciona cientos de kilogramos de carne y grasa que un pequeño animal cuya contribución energética es mínima. Por esta razón, el equipo decidió dar un paso más allá y calcular el aporte calórico real de cada especie encontrada en los yacimientos.
El Método Energético
La nueva perspectiva transformó por completo la interpretación de los datos. En lugar de preguntarse cuántos animales aparecían representados en el registro arqueológico, los científicos se cuestionaron de otro modo: ¿cuánta energía aportaba cada presa a la dieta de aquellos cazadores? El doctor Pérez lo explicó de manera gráfica y contundente:
«Cuántos tucu-tucu harían falta para igualar la energía que aporta un megaterio».
Esta simple comparación permitió visualizar la enorme diferencia que existía entre las distintas fuentes de alimento. Los resultados obtenidos fueron asombrosos y modificaron la percepción que se tenía hasta entonces sobre el modo de vida de estos grupos humanos.
Megafauna Como Fuente Principal de Sustento
Las pruebas recopiladas demostraron que los grandes herbívoros eran responsables de entre el 83% y el 90% del aporte energético estimado en la dieta de las poblaciones estudiadas. Esta cifra evidencia que la caza de animales gigantes no era una actividad ocasional o complementaria, sino el pilar central de su estrategia de supervivencia.
Entre las especies que formaban parte de este espectro alimenticio se encontraban animales de gran tamaño que hoy se encuentran extintos, como el mastodonte, el megaterio y otros perezosos terrestres gigantes, así como diversas variedades de herbívoros que campaban a sus anchas por las llanuras americanas. Para hacerse una idea de la magnitud de estas presas, baste decir que algunos de estos animales superaban en tamaño a los elefantes africanos actuales.
Movilidad y Expansión Territorial
Los hallazgos no se limitan al ámbito alimenticio. Los investigadores también encontraron evidencias que relacionan esta especialización cinegética con el proceso de expansión a lo largo del continente. Lejos de desplazarse de manera aleatoria o sin rumbo fijo, aquellos cazadores seguían un patrón lógico: avanzaban hacia las regiones donde la megafauna era más abundante. Su perfil de presa estaba perfectamente definido y contaban con la tecnología y el conocimiento económico necesarios para explotarlo de manera eficiente.
Otro aspecto que llamó poderosamente la atención fue la enorme movilidad de estos grupos. El análisis de las materias primas y de las puntas de lanza halladas en los yacimientos reveló que los cazadores podían recorrer distancias considerables durante sus desplazamientos:
«Encontramos evidencia, en cuanto a materias primas y las puntas de lanza que usaban, de que cubrían distancias de hasta 600 kilómetros. Esto es muy singular, si pensamos que eran grupos que andaban a pie».
— Doctor Iván Pérez
Este dato resulta especialmente relevante si tenemos en cuenta que estas comunidades no contaban con animales de carga ni con vehículos de ningún tipo. A pie, y cargando consigo sus pertenencias y herramientas, conseguían abarcar territorios realmente extensos, lo que indica un conocimiento profundo del terreno y de los recursos disponibles.
Implicaciones para la Comprensión Histórica
La investigación publicada en Science Advances abre nuevas líneas de pensamiento sobre la forma en que los seres humanos colonizaron el continente americano. La especialización en la caza de megafauna no solo arroja luz sobre las estrategias de supervivencia del pasado, sino que también ayuda a entender la relación entre los humanos y los grandes animales que desaparecieron al final del Pleistoceno. Algunos científicos sugieren que esta presión cinegética pudo ser uno de los factores que contribuyó a la extinción de numerosas especies.
Para quienes deseen profundizar en el apasionante mundo de la paleontología y la arqueología americana, existen numerosos recursos en castellano que abordan estas temáticas con rigor y detalle. La literatura científica y divulgativa ofrece un vasto catálogo de obras sobre paleontología y grandes mamíferos prehistóricos.
Si el tema de la megafauna y los primeros pobladores de América resulta de interés, merece la pena consultar publicaciones especializadas sobre el período pleistoceno y las extinciones masivas.
Contenido original en https://www.rionegro.com.ar/ciencia/de-alaska-a-la-patagonia-los-cazadores-humanos-iban-detras-de-animales-gigantes/
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