El alerce milenario de la Patagonia: un testigo de más de 2.600 años que sigue en pie

📅 12/07/2026

En lo profundo de los bosques andino-patagónicos, un ser vivo silencioso ha presenciado el devenir de civilizaciones enteras. Se trata del Alerce Abuelo, un ejemplar de Fitzroya cupressoides que supera los 2.630 años de edad, lo que lo convierte en el segundo árbol más longevo del planeta según estudios científicos recientes. Su existencia comenzó mucho antes de la fundación de Roma, antes de que la escritura transformara la humanidad, en un mundo donde solo reinaban el bosque húmedo y los lagos helados.

Hoy, este coloso vegetal se alza en el Parque Nacional Los Alerces, en la provincia argentina de Chubut. Allí, rodeado de un paisaje de lluvias persistentes, lagos de origen glaciar y una biodiversidad única, el Alerce Abuelo invita a quienes logran llegar hasta él a reflexionar sobre la escala del tiempo y la fragilidad de la vida humana.

Una criatura de crecimiento casi imperceptible

Una de las claves de su longevidad extrema es su ritmo de desarrollo: cada año, el tronco del alerce suma apenas un milímetro de diámetro. Este proceso, que a simple vista resulta invisible, ha llevado al Abuelo a alcanzar 57 metros de altura y un diámetro de 2,8 metros. Como resultado, su madera es extraordinariamente densa y resistente, capaz de soportar plagas, hongos, incendios y las duras condiciones climáticas de la Patagonia.

“Cada milímetro de su tronco es un archivo de siglos. En su interior guarda el registro de erupciones volcánicas, glaciaciones y cambios atmosféricos que ningún libro ha podido documentar.”

Para quienes deseen profundizar en el conocimiento de estos seres únicos, existen guías especializadas como libros sobre árboles milenarios que recogen historias y datos científicos de ejemplares como el Alerce Abuelo.

Ubicación y acceso: un santuario casi inaccesible

El Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2017, protege más de 260.000 hectáreas de bosques andino-patagónicos. Dentro de esa extensa área, el sector donde habita el Abuelo está deliberadamente restringido para garantizar su conservación. Llegar hasta él no es sencillo:

Esta dificultad natural ha sido, paradójicamente, su mejor defensa. La madera de Fitzroya cupressoides fue codiciada durante siglos para construir viviendas y techos, pero la inaccesibilidad del área impidió una explotación masiva. Como resultado, el Abuelo ha sobrevivido a la intervención humana que acabó con otros alerzales cercanos.

Si planeas visitar este rincón de la Patagonia, contar con equipo de senderismo adecuado es esencial. Puedes encontrar ropa y calzado técnico para trekking que te ayudarán a disfrutar de la excursión con comodidad y seguridad.

Relevancia biológica: la segunda especie más longeva del mundo

Un estudio publicado en la revista Biodiversity and Conservation ha confirmado que Fitzroya cupressoides es la segunda especie de árbol vivo más antigua de la Tierra. Solo la supera el pino Methuselah (Pinus longaeva), que con 4.850 años comprobados mediante conteo de anillos ostenta el récord absoluto, y que crece en las montañas de California.

El Abuelo, con sus más de 2.630 años, representa un archivo viviente de los cambios climáticos y ambientales que han transformado Sudamérica. Cada uno de sus anillos contiene información sobre sequías, erupciones, incendios forestales y periodos de glaciación. Para los científicos, estudiar ejemplares como este es clave para entender cómo los ecosistemas responden a las perturbaciones naturales y humanas a lo largo de milenios.

Significado cultural: un árbol sagrado para mapuches y tehuelches

Para los pueblos originarios de la Patagonia, estos árboles son mucho más que madera o datos científicos. Los mapuches y tehuelches consideran al alerce un espíritu tutelar que protege el bosque y actúa como puente entre los vivos y los ancestros. La palabra “lahuán”, usada para designarlo, expresa esa conexión sagrada con la tierra y la memoria colectiva.

Quienes se interesen por la cosmovisión indígena y la relación con la naturaleza pueden consultar obras como libros sobre la cultura mapuche, que profundizan en estos vínculos espirituales y ecológicos.

Protección y gestión: un legado que no puede perderse

La preservación del Alerce Abuelo es hoy una prioridad para las autoridades del parque nacional, los guardaparques y las comunidades locales. Si este ejemplar desapareciera —por un incendio, una plaga o un acto de vandalismo—, harían falta más de dos milenios para que la naturaleza produjera otro árbol de tamaño y valor patrimonial similares. Eso significa que ninguna generación futura podría disfrutar de algo equivalente.

Las medidas de protección incluyen:

El turismo responsable es, por tanto, una herramienta clave de conservación. Quienes viajan a la zona pueden informarse mejor con guías de viaje actualizadas sobre la Patagonia argentina que incluyen recomendaciones para un turismo sostenible.

El alerce milenario de la Patagonia: un testigo de más de 2.600 años que sigue en pie

Contenido original en https://www.infobae.com/tendencias/2026/07/09/el-arbol-de-la-patagonia-argentina-que-desafia-el-tiempo-su-especie-es-la-segunda-mas-antigua-del-mundo/

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