Hallan en la Patagonia un fósil vegetal de 150 millones de años que abre una ventana única a los bosques del Jurásico

📅 07/08/2026

Un grupo de investigación ha revelado un descubrimiento extraordinario en el sur de Argentina: una planta fosilizada con unos 150 millones de años de antigüedad, conservada con tal precisión que todavía pueden distinguirse sus células y tejidos internos. El ejemplar fue localizado en la provincia de Santa Cruz y ofrece una mirada completamente nueva sobre los paisajes boscosos que dominaban la región durante el Jurásico.

La especie, bautizada como Austrohamia vitrea, fue recuperada en el Macizo del Deseado, una zona hoy célebre por su riqueza paleontológica. Este vegetal pertenece al linaje de las coníferas, el mismo grupo botánico al que corresponden los actuales cipreses y alerces. Su sorprendente estado de preservación permite a los científicos asomarse a la anatomía de un árbol que convivió con los dinosaurios y comprender aspectos esenciales de su fisiología.

Un fósil que no es solo una huella

La mayoría de los restos vegetales fosilizados únicamente conservan la silueta externa o una simple impronta sobre la roca. Austrohamia vitrea, sin embargo, mantiene intacta buena parte de su arquitectura interna. Quienes la han estudiado han identificado con nitidez células especializadas, estomas, canales de resina y elementos del sistema vascular, un nivel de detalle muy poco frecuente en el registro fósil.

Gracias a esta conservación excepcional, es posible reconstruir cómo la planta transportaba agua y nutrientes, cómo intercambiaba gases con el aire y de qué manera se defendía de las condiciones adversas de su entorno.

Esta información resulta clave para los expertos en evolución vegetal, porque abre la puerta a conocer cómo eran las primeras coníferas y qué estrategias desarrollaron para adaptarse a un mundo dominado por reptiles gigantes y clima cambiante.

El papel de los volcanes y las aguas termales

Uno de los aspectos más fascinantes del hallazgo es entender por qué el fósil llegó hasta nuestros días en semejante estado. Durante el Jurásico, el norte de Santa Cruz era un escenario muy distinto al actual: en lugar de la estepa árida que hoy caracteriza a la Patagonia, existía una intensa actividad volcánica y sistemas de aguas termales cargadas de sílice.

Las aguas impregnaron con rapidez hojas y ramas, depositando minerales que fueron reemplazando poco a poco la materia orgánica. Este proceso, lejos de destruir la estructura microscópica de la planta, la selló y la preservó como una especie de molde tridimensional. El resultado es una visión anatómica que normalmente desaparece durante la fosilización.

Un ecosistema jurásico reconstruido

El descubrimiento no solo aporta una nueva especie, sino que permite reconstruir el escenario ecológico completo de la Formación La Matilde. Hace 150 millones de años, ese territorio albergaba:

Para la paleobotánica, este conjunto de elementos es un tesoro científico. Cada capa de sedimento y cada resto orgánico ayuda a trazar un mapa detallado de cómo se organizaba la vida vegetal en el Mesozoico y qué papel jugaron las coníferas en la construcción de los primeros grandes bosques del hemisferio sur.

Una pieza clave en la historia de los bosques

El estudio de Austrohamia vitrea no se limita a la descripción de una planta extinta. Sus implicaciones alcanzan a la comprensión global de la evolución de las coníferas y a los procesos ecológicos que dieron forma a los ecosistemas terrestres durante millones de años. Cada detalle anatómico observado en este fósil es un dato valioso para entender cómo respondieron las plantas a los cambios climáticos del pasado y cómo se diversificaron hasta dar lugar a los bosques modernos.

Para quienes deseen profundizar en estas cuestiones, existen numerosas obras especializadas que resultan de gran ayuda. Por ejemplo, una completa selección de libros de paleobotánica permite conocer los métodos científicos utilizados en este tipo de investigaciones. También puede resultar muy interesante explorar la evolución de estas plantas a través de una guía de coníferas del mundo, para comparar las especies jurásicas con las actuales y apreciar la enorme distancia evolutiva que las separa.

En definitiva, la planta recién descrita demuestra que la Patagonia todavía guarda secretos capaces de transformar nuestra manera de entender el pasado. Cada fósil encontrado es una pieza de un enorme rompecabezas que los científicos reconstruyen con paciencia y rigor, revelando poco a poco cómo era la vida en un planeta muy distinto al que conocemos hoy.

Hallan en la Patagonia un fósil vegetal de 150 millones de años que abre una ventana única a los bosques del Jurásico

Contenido original en https://larepublica.pe/ciencia/2026/08/06/cientificos-descubren-en-la-patagonia-una-planta-de-150-millones-de-anos-que-revela-como-eran-los-bosques-del-jurasico-461478

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