Snorkel con lobos marinos en la Patagonia: una inmersión inolvidable durante todo el año
Sumergirse en las gélidas aguas del Golfo Nuevo, frente a la costa de Puerto Madryn, es mucho más que una actividad turística: es un encuentro genuino con la vida salvaje. En la Reserva Natural Punta Loma, un santuario protegido a pocos kilómetros de la ciudad chubutense, habita una colonia permanente de más de quinientos lobos marinos de un pelo. Allí, guiados por el experimentado instructor Pato Cartelli, es posible practicar snorkel cara a cara con estos mamíferos marinos, en una experiencia que desafía las estaciones y que, según sus protagonistas, no tiene comparación en el mundo.
El escenario: un apostadero permanente en la costa patagónica
La Reserva Natural Punta Loma es un área protegida que alberga una de las concentraciones más estables de lobos marinos de la región. A media hora en lancha desde la playa de Puerto Madryn, el paisaje cambia por completo: acantilados de roca erosionada, un mar de tonos turquesa y el sonido constante de los animales tomando el sol o deslizándose al agua. Es pleno invierno, el termómetro marca poco más de cero grados, pero la adrenalina y el traje de neopreno disipan cualquier sensación de frío. El cielo despejado y el mar calmo convierten la salida matinal en un cuadro de ensueño.
“Lo más importante es que vemos lugares, cosas y vivimos sensaciones que no se viven en tierra; por eso es tan único.” — Pato Cartelli
La guía: veintiséis años de pasión bajo el agua
Detrás de esta aventura hay un nombre propio: Pato Cartelli, instructor de buceo con más de un cuarto de siglo de trayectoria. Su centro de operaciones, Bucea Hoy, es el punto de partida para las excursiones de interacción con mamíferos marinos. Cartelli conduce la lancha mientras relata lo que ocurrirá minutos después, y su voz deja entrever el respeto y la curiosidad que aún siente por el océano. No es un simple guía turístico: es un formador que ha hecho del fondo marino su hogar y su escuela.
La experiencia en el agua: juego, curiosidad y confianza mutua
Una vez ajustada la máscara, puestas las patas de rana y comprobado el equipo, los visitantes ingresan al agua uno a uno. A unos veinte metros, la colonia de lobos marinos se distingue con claridad. En cuanto los animales detectan la presencia humana, los cachorros —los más jóvenes— se acercan con una soltura sorprendente. No hay hostilidad ni recelo: giran sobre su propio eje, lanzan pequeñas burbujas, se aproximan a escasos centímetros de la máscara del snorkel y, con sus grandes ojos negros y brillantes, examinan al recién llegado.
- Interacción directa: los lobos muerden suavemente guantes y trajes, empujan y nadan en círculos alrededor del bañista.
- Comportamiento canino: se comportan como perros domésticos en busca de juego, sin que medie alimento ni coerción.
- Inmersión total: al flotar en posición horizontal, el humano pasa a ser parte del entorno marino, observado y aceptado por la colonia.
“Cuando miré hacia arriba, vi seis cachorros nadando alrededor mío. Me empujan, me muerden el guante, el traje y van y vienen”, relata quien ha vivido la experiencia. El ritual se repite una y otra vez durante la jornada: los animales entran y salen de la columna de agua, rodean, examinan y proponen un juego de espejos donde el visitante se convierte en el observado.
Todo el año, incluso en invierno: desmontando mitos climáticos
Muchas personas creen que la Patagonia en invierno es un destino imposible para actividades acuáticas. Sin embargo, Cartelli asegura que la excursión se realiza durante los doce meses del año. “En invierno, si bien el agua está un poco más fresca, hay mucha más interacción porque están los cachorros en el agua. Ellos, al ser más curiosos, interactúan muchísimo más. Se acercan con mucha confianza a curiosear y a ver cómo interactuar con nosotros”, explica. La sensación térmica se combate con un buen traje de neopreno de calidad, que proporciona aislamiento suficiente para disfrutar de la inmersión sin molestias.
Accesibilidad y requisitos: una actividad para casi todos
La excursión completa demanda aproximadamente tres horas, repartidas entre la preparación en tierra, la navegación hacia la reserva y el tiempo en el agua. Es una actividad notablemente inclusiva. La edad ideal para comenzar es a partir de los seis o siete años, siempre que el niño se sienta cómodo y seguro en el medio acuático. En el otro extremo, no existe límite de edad para los adultos: “Mientras que se pueda hacer una actividad física como subir una escalera, no habría ningún problema”, señala el especialista.
- Equipo básico: máscara, tubo y aletas. Se recomienda usar aletas de buceo que faciliten el desplazamiento sin esfuerzo.
- Seguridad: instructores profesionales acompañan en todo momento, y la interacción se desarrolla en un entorno controlado dentro de la reserva.
- Demografía: visitantes de todo el mundo llegan a Puerto Madryn atraídos por esta propuesta única.
Más allá del snorkel: bautismo submarino y formación profesional
Para quienes desean dar un paso más profundo, Bucea Hoy ofrece el bautismo submarino, una primera experiencia formal de buceo autónomo asistida por instructores. Además, el centro funciona como un espacio de formación de instructores, permitiendo a los entusiastas del mar desarrollar una carrera profesional completa en un lapso de doce meses, desde los niveles iniciales hasta la certificación.
“Tenemos la suerte de tener visitantes de todo el mundo. Es, te diría, único en el mundo. La interacción que tenemos acá es única porque estamos en una reserva natural donde hay un apostadero estable de más de quinientos animales.” — Pato Cartelli
Equipo recomendado para disfrutar al máximo
Para aprovechar la experiencia con total comodidad, es aconsejable contar con un equipo adecuado. Un traje de neopreno de buena calidad marca la diferencia en aguas frías. Asimismo, una máscara de snorkel antivaho y un tubo con válvula purgadora facilitan la respiración y la visibilidad. Para los más aventureros, una cámara acuática permite capturar esos instantes en que los lobos se acercan a jugar. Todo el equipo se puede alquilar en el centro, pero quienes prefieran llevar el suyo propio encontrarán en las tiendas online una amplia variedad.
Pasada una hora en Punta Loma, las siluetas de los lobos marinos se recortan contra los acantilados mientras la lancha regresa a puerto. El sol invernal calienta el rostro y la memoria del agua fría se desvanece. Queda la certeza de que la Patagonia no solo se mira: se respira, se navega y, sobre todo, se comparte cara a cara. Esa conexión efímera pero intensa con la naturaleza salvaje es lo que convierte esta excursión en un recuerdo imborrable.
Contenido original en https://www.adnsur.com.ar/turismo/nadar-con-lobos-en-la-patagonia--una-experiencia-unica-en-el-mundo-que-se-puede-realizar-todo-el-ano_a6a524f8d59f1f0160c79db04
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